Cada día, hagamos algo de lo que podamos sentirnos orgullosos al día siguiente.
Cada día, pensemos que es el primero, para vivirlo con sorpresa; y el último, para aprovecharlo como nuestra última oportunidad.
Cada día, busquemos nuestra felicidad haciendo más feliz a algún otro.
Sembremos una semilla de cuyos frutos podamos vivir al día siguiente.
Renovemos nuestro corazón de tal manera que no quede amargura alguna para el día siguiente.
No guardemos nuestras sonrisas de hoy para mañana. Sólo podremos sonreír mañana, si hemos sonreído hoy.
Cuándo fue la última vez que viste las estrellas con los ojos cerrados y te aferraste como un náufrago a la orilla de la espalda de alguien. Cuándo fue la última vez que se te fue el amor por no dejarlo libre. Cuándo fue la última vez que te besaron tanto que dijiste mi nombre. Cuándo te ganó el orgullo y escogiste el llanto por no perdonarme. Cuándo fue la última vez que un simple deja vu me llevó hasta tus brazos. Cuándo, cuándo fue la última vez que te quisieron tanto. Cuándo, cuándo te ganó el orgullo y escogiste el llanto. Cuándo, cuándo volverás a ser lo que no fuiste nunca. Cuándo fue la última vez que te sentiste sola y llegaste a odiarme. Cuándo llegó a convencerte el maldito despecho que un clavo saca a otro. Cuándo te olvidaste que el caso no es entenderse sino que aceptarse. Si se sanó tu herida, borra también la cicatriz y, si un día nos vemos, haz el favor de contestar. Cuándo, cuándo fue la última vez que te quisieron tanto. Cuándo, cuándo volverás a ser lo que no fuiste nunca.