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y a veces me pongo a pensar si me escuchas desde alguna parte cuando lloro.
Si alguna vez me necesitaste.
Si alguna vez me lloraste, porque meañoraste, o por ansiedad.
Si alguna vez al caer la noche miraste la ventana cuando llovía, o miraste la estrella más brillante pensando que yo estaría mirando la misma.
Como si fuera cierto que realmente estuvieras, como si fuera cierto, que en alguna parte me esperas...
Aunque en parte soy juez
de un nunca, de un tal vez
de un no sé, de un después,
de un qué
pronto.

Silencios que gritan

Yo

mi

me

¿ contigo ?

Menuda estupidez

eso

de la esperanza

Que poca cosa es la realidad, mejor seguir, mejor soñar, que lo que vale no es el día, pero el sol, está, no es de papel es de verdad.
Pueden venir con sus bombas,
pueden seguir con sus normas,
pero amor...yo puedo resistir.
Pueden quemar nuestra historia,
pueden quebrar la memoria,
pero amor yo puedo resistir;
porque la verdad no depende de un hombre,
porque somos más que las letras de un nombre...
Puedes correr la mirada,
puedes seguir resignado, pero yo, yo puedo resistir.
Realmente no estoy tan solo, ¿quién te dijo que te fuiste?
si uno no está donde el cuerpo, sino dónde más lo extrañan.
Tienes el amor que necesitas delante de ti.
Por favor, ven a casa.
Mientras viva, esperaré.
Mientras respire, allí estaré.
Siempre que me llames, esperaré.
Siempre que me necesites, allí estaré.

Voy a seguir adelante aunque todo parezca perdido. Voy a insistir porque la perseverancia convierte en fuerte al débil.

Aún tengo fuerzas como el atleta que llega a la meta, feliz de haber superado los instantes de desaliento.

Con una firme confianza soy capaz de alejar las dudas y con una esperanza recia soy capaz de dominar el desánimo.

Me abro camino como el agua que avanza incontenible hacia el océano. Vuelvo con la tenacidad de las gaviotas cuando el viento es contrario.

Sé que puedo recobrar el entusiasmo si recuerdo triunfos vividos y crisis que antes he superado.

Sé que nada me puede detener si cuento con aquellos que me quieren, con el poder de la fe y la energía del amor.

No hay tempestad sin calma y no hay noche sin amanecer. No me desespero porque el abecedario del dolor también tiene su letra zeta. Con mucha fortaleza voy a salir adelante ya que ninguna crisis doblega a las almas fuertes.

En el deporte y en otras áreas no ganan siempre los más dotados sino los más dedicados y los que más ganas ponen. Ganan los que son entusiastas y perseverantes; los que aprenden de las caídas y son ricos en confianza. Me conviene alejarme de aquellos que todo lo ven oscuro y que con su negativismo aumentan el mal que critican. Me hace bien no ver el país o la ciudad con la óptica sombría de ciertos noticieros que jamás destacan todo lo bueno. Necesito una fe firme y una esperanza sólida para ganar donde pierden los pesimistas y los temerosos. Cada día tengo el reto y la misión de mirar el sol aunque lo tapen las nubes.


La esperanza es el sueño del hombre despierto.