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yo no se mañana, yo no se mañana
si estaremos juntos si se acaba el mundo
yo no se si soy para ti si serás para mi
si lleguemos amarnos o a odiarnos
yo no se mañana, yo no se mañana
quien va estar aquí

Me sentí herido cuando perdí a las personas de las que me enamoré.

Hoy, estoy convencido de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad:

tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.

Escoger un camino significa abandonar otros.
Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno.

Las decisiones, en particular las importantes, siempre me han dado sueño, tal vez porque sé que tendré que tomarlas por instinto, cuando lo que otras personas me dicen que debo hacer es resolverlas pensando.
Ya no creo en ese cuento del destino.

Ningún viento es favorable para quien no conoce el puerto al que quiere arribar.
El destino habla, a veces susurra, e incluso grita, pero en cualquier caso dicta, e incluso condena. Es la voz que oímos, queramos o no, y no acepta apelación alguna. Pero podemos tratar de escuchar además de oír, y entonces es cuando se puede encontrar la sabiduría del destino. Nos conduce a veces por caminos inesperados, a veces sorprendentes, a veces misteriosos. Y en estas ocasiones es cuando tenemos que saber ver en la sabiduría del destino las oportunidades que nos ofrece para hacer nuevos planes, más realistas, más ingeniosos, más satisfactorios, más agradables, más atractivos. Oportunidades con mayúsculas, nuevos caminos por recorrer, por descubrir.

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a tí mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar otra vez, corrigiéndote.

Aprende a convertir toda situación difícil en una arma para luchar.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para terminar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

No olvides nunca, que la causa de tu presencia es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.

Mírate en el espejo de ti mismo.

Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete de una vez y triunfarás en la vida.


Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.