Voy a seguir adelante aunque todo parezca perdido. Voy a insistir porque la perseverancia convierte en fuerte al débil.
Aún tengo fuerzas como el atleta que llega a la meta, feliz de haber superado los instantes de desaliento.
Con una firme confianza soy capaz de alejar las dudas y con una esperanza recia soy capaz de dominar el desánimo.
Me abro camino como el agua que avanza incontenible hacia el océano. Vuelvo con la tenacidad de las gaviotas cuando el viento es contrario.
Sé que puedo recobrar el entusiasmo si recuerdo triunfos vividos y crisis que antes he superado.
Sé que nada me puede detener si cuento con aquellos que me quieren, con el poder de la fe y la energía del amor.
No hay tempestad sin calma y no hay noche sin amanecer. No me desespero porque el abecedario del dolor también tiene su letra zeta. Con mucha fortaleza voy a salir adelante ya que ninguna crisis doblega a las almas fuertes.
En el deporte y en otras áreas no ganan siempre los más dotados sino los más dedicados y los que más ganas ponen. Ganan los que son entusiastas y perseverantes; los que aprenden de las caídas y son ricos en confianza. Me conviene alejarme de aquellos que todo lo ven oscuro y que con su negativismo aumentan el mal que critican. Me hace bien no ver el país o la ciudad con la óptica sombría de ciertos noticieros que jamás destacan todo lo bueno. Necesito una fe firme y una esperanza sólida para ganar donde pierden los pesimistas y los temerosos. Cada día tengo el reto y la misión de mirar el sol aunque lo tapen las nubes.

La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten. No existe tal cosa como una vida libre de problemas; las dificultades son inevitables. Pero la manera en la que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros.
La verdadera felicidad ha de hallarse adentro, en la condición de nuestros corazones. Está dentro de cada uno. Sin importar cuantas veces se intente, nunca se podrá huir de uno mismo. Y si se es débil, el sufrimiento nos perseguirá dondequiera que vayamos. Nunca encontraremos la felicidad si no retamos nuestras debilidades y cambiamos desde adentro. La felicidad ha de encontrarse en el dinamismo y la energía de nuestra propia vida, mientras luchamos para superar un obstáculo tras otro.